En los últimos años, el biometano ha pasado de ser una promesa de desarrollo energético a convertirse en un sector industrial estratégico para España. La revisión del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC 2023‑2030), el impulso europeo derivado de la estrategia REPowerEU y, especialmente, el punto de inflexión normativo que supone el Real Decreto‑ley 7/2026, sitúan al biometano como una de las piezas estratégicas dentro de la transición energética española.
La relevancia del biometano se explica por su capacidad para transformar residuos orgánicos en energía renovable, reducir emisiones de gases de efecto invernadero, promover la economía circular y reforzar la seguridad energética a partir de recursos locales. Al mismo tiempo, conecta directamente la política climática con el desarrollo rural, ofreciendo soluciones sostenibles para la gestión de residuos agrícolas, ganaderos, agroalimentarios, lodos de depuradora y subproductos animales no destinados al consumo humano (SANDACH).

Marco normativo y autorización ambiental
Desde el punto de vista ambiental y social, es fundamental comprender que estas instalaciones son infraestructuras de gestión de residuos orgánicos y, por tanto, una planificación ambiental y social temprana y transparente es esencial para asegurar un despliegue sostenible y socialmente aceptable del biometano. Consecuentemente, la puesta en marcha de estos proyectos está sometida a distintos procedimientos de autorización ambiental, que varían en función de la capacidad de tratamiento de residuos de la instalación.
En concreto, podrán requerir una Autorización Ambiental Integrada (AAI) o Licencia Ambiental, así como una Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) en su modalidad simplificada u ordinaria, de acuerdo con los umbrales de tratamiento de residuos (toneladas/días) y criterios establecidos en el Real Decreto Legislativo 1/2016 y en la Ley 21/2013.
Gestión de impactos y aplicación de Mejores Técnicas Disponibles (MTD)
Entre los principales impactos asociados al proceso productivo destacan las emisiones de olores, el ruido, la gestión de efluentes y el riesgo potencial de contaminación de suelos y aguas subterráneas. Por este motivo, resulta esencial integrar, desde las fases iniciales del proyecto, estudios específicos de impacto por olores, estudios acústicos y modelos de dispersión atmosférica, junto con la implementación de medidas preventivas y de mitigación en el diseño y procedimientos de operación y mantenimiento adecuados, además de la aplicación de Mejores Técnicas Disponibles (MTD).
Factores críticos: Ubicación, logística y entorno social
Desde el punto de vista social y territorial, la ubicación de las plantas constituye otro factor crítico. La disponibilidad, tipología y proximidad de los residuos condicionan el tamaño de la instalación, su logística y su encaje territorial. A ello se suma la necesidad de asegurar la compatibilidad urbanística, analizar distancias a núcleos de población y explotaciones ganaderas para evitar generar conflictos sociales, así como evaluar posibles afecciones a espacios naturales protegidos, dominio público hidráulico y otros elementos ambientales sensibles.
Aun con todo, el biogás también se ha consolidado como una parte clave de la solución a problemas ambientales actuales, especialmente en el medio rural. La valorización de purines ganaderos mediante digestión anaerobia reduce emisiones, evita malos olores y, sobre todo, disminuye la contaminación de acuíferos y los vertidos incontrolados, una preocupación social creciente. Del mismo modo, el aprovechamiento de restos de poda y biomasa agrícola evita su acumulación en el campo, reduciendo el riesgo de incendios y problemas de gestión.
Tratamiento de subproductos y el reto del digestato
Por último, la gestión de residuos como el material SANDACH implica la obligación de registro y autorización previa de las instalaciones por la autoridad competente. Asimismo, la gestión adecuada del digestato, principal subproducto del proceso, ya sea mediante su aplicación agronómica, la restauración de suelos degradados, la fabricación de productos fertilizantes o el tratamiento de la fracción líquida para su reutilización o vertido autorizado, debe planificarse y definirse desde la fase de diseño del proyecto.
Innovación tecnológica: La metanización y el Power-to-Gas (P2G)
Como temática puntera dentro de las buenas prácticas avanzadas en biometano, destaca la metanización, una tecnología clave de Power-to-Gas (P2G). En este proceso, el CO₂ capturado, procedente del propio biogás o de otras fuentes industriales, se hidrogena mediante hidrógeno renovable para transformarse en más metano, resultando en la generación de gas natural sintético (GNS), totalmente compatible con la red gasista existente. Esta práctica refuerza la economía circular, aprovecha subproductos y contribuye de forma directa a la descarbonización del sistema energético.
El valor añadido de EHS Techniques
EHS Techniques puede ayudar a los promotores de plantas de biogás ofreciendo un asesoramiento ambiental, social y regulatorio especializado, centrado en la obtención de los permisos ambientales, en el cumplimiento normativo durante todo el proyecto, y en el análisis y la gestión de impactos ambientales y sociales. También ofrece respaldo en procesos de información y diálogo con las comunidades y la contribución al diseño de proyectos con retorno positivo para el entorno rural.
Su apoyo abarca desde las fases iniciales de diseño, definiendo estrategias de digestato y requisitos ambientales, hasta la tramitación ante las administraciones y el acompañamiento en la puesta en marcha, garantizando un desarrollo seguro, sostenible, forma socialmente responsable y conforme a la normativa vigente.
English